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Realmente ha cambiado el mundo por m que tengamos a un Presidente ind en Bolivia y el primer Presidente negro en los Estados unidos? Nada. Esa es la conclusi que se puede extraer luego de la detenci del avi en Viena que transportaba al Presidente Evo Morales. Para una Europa, a estas alturas completamente gaga, el indio sigue siendo indio, despreciable y de mucho menor valor que la posible ofensa al cow boy del norte.

Uno puede entender que legalizarlo lo vulgariza a la altura de cualquier nena de cante que no tiene ganas o dinero como para usar anticonceptivos. A su ves y creo es tan verdad como lo otro, no legalizarlo discrimina al pobre en recursos monetarios, pues las nenas de mami y papi con $$$ se pueden pagar uno en la super clinicas clandestinas o con super medicos amigos de pap y todo bien mientras la Yoli o la Chavela o se las ingenian con un t de perejil o con la pastilla del dia despu o con quien sabe qu metodos y en el mejor de los casos consiguen una clinica abortiva sin garant de nada. Es decir, no legalizarlo es una medida dirijida a que la clase carrasquence pocitos elija su vida y que el resto vea c se las ingenia porque las clinicas clans y lo medicos que arrancan frutas inmaduras de vientres maternos no son tipos de media tabla pa son amigos del amigo del politico o del abogadito etc..

Creo que el f cumple un papel importante. Lo que ocurre es que nuestro f vive en medio de un gran descreimiento generado por los hombres que funcionan en En cuanto a los medios, viven en la voracidad del rating. Ese ritmo fren hace perder de vista los objetivos superiores.

Javier Cienfuegos vive el ao de su vida cada día más cerca de los 80 metros en el lanzamiento de martillo. Pero detrás de esa mole humana existe un tipo de 29 aos de lo más natural. Un gran cabezota, cuyo único premio que da, tras batir los récords de Espaa, es el de comerse hamburguesa un poco más guarra de la cuenta el mismo coche de hace diez aos los que le quedan Los récords de Espaa no le han cambiado ni una ua.

Fue testigo de las dos grandes guerras del Siglo XX. Existen muchas an sobre la liberaci de Par en la segunda Guerra Mundial y muchas de ellas han sido llevadas al cine, pero una de nuestras preferidas se refiere al Martini y al escritor, entonces corresponsal de la prensa aliada, espec el Toronto Star. En plena liberaci irrumpi en el elegante Hotel Ritz en la Plaza Vendome, en ese instante vac pues hab sido desocupado por las fuerzas alemanas y «tom por asalto» el elegante bar.

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